El 27 de noviembre de 2005, el Lago Maihue —dueño de uno de los paisajes más maravillosos de la Región de Los Ríos— dejó de ser solo una postal. Aquella tarde de primavera, sus aguas cristalinas se convirtieron en el escenario de una tragedia que golpeó a las comunidades rurales de Hueinahue, en Futrono, y Rupumeica, en Lago Ranco, restregando en las caras la problemática de la falta de conectividad en los lugares más apartados.
Fueron 33 las personas que iba a bordo de la embarcación cuando, por el peso, zozobró, dejando el lamentable saldo de seis personas fallecidas y 11 desaparecidas en las aguas del Maihue en un episodio que aún duele a los vecinos de las comunidades rurales de Hueinahue, en Futrono, y Rupumeica, en Lago Ranco.
La lancha funcionaba en aquellos parajes tras ser entregada en comodato por la Municipalidad de Lago Ranco a la comunidad de Rupumeica Bajo y realizaba viajes entre ese sector y el puerto de Maqueo donde los tripulantes abordaban buses para seguir por tierra hacia Llifén, Futrono y Valdivia.
El trayecto en lancha duraba 30 minutos, pero la tarde de ese 27 de noviembre de 2025 alcanzó a navegar 15 minutos y zozobró por el peso que estaba soportando. La lancha tenía capacidad para 20 personas.
La tragedia pudo ser mayor de lo previsto si no hubiese sido por otra embarcación que navegaba en el lugar y que ayudó a rescatar a varios náufragos, mientras otros nadaron hacia la orilla alrededor de 100 metros. Otros, en especial niños, no tuvieron la misma suerte y hasta ahora varios siguen desaparecidos. Sólo se pudieron sacar seis cadáveres que posteriormente fueron llevados a la playa de Rupumeica.
¿Pudo prevenirse esta tragedia? La respuesta más segura es que sí. Antes se habían enviado cartas a la Municipalidad de Lago Ranco, haciendo ver lo precario del lanchón para esta comunidad. También el patrón de la lancha no tuvo la precaución al permitir que subiera más gente de la capacidad que tenía. Con el oleaje y el fuerte viento al final la lancha se dio vuelta de campana.
Gritos de desesperación, llantos y gente manoteando como podía el agua para sostenerse a flote fue la tónica de una situación que, según sobrevivientes que entregaron su versión a los medios de comunicación, duró alrededor de 50 minutos.
Las personas que fallecieron y cuyos cuerpos fueron recuperados son Jessica Mellado Paillanca, de 14 años, estudiante; Nury Santibáñez Velásquez, de 14 años, estudiante; María Santibáñez Manque, de 16 años, estudiante; Angélica Cuyán Santibáñez, de 18 años; Telma Ramírez Santibáñez, de 54 años, y Clotilde Raihuante Quinillao, de 55 años.
Los que aún están desaparecidos son Juan Santibáñez Cuyán, estudiante; Nicolás Samuel Santibáñez Cuyán, estudiante; Adolfo Cuyao, estudiante; Fresia Bustamante, estudiante; Sandro Mellado, estudiante; Patricia Carrillo, estudiante; Miguel Vásquez, efectivo del Regimiento Maturana de La Unión; Marcelo Santibáñez, estudiante; David Lara, patrón de la lancha; Luis Aguero y César Quialilao.
Los sobrevivientes de la tragedia son Elizabeth Fischer, Catalina Cárdenas, Rosita Quinillao, Neftalí Santander, Gerson Rojas, Dagoberto Santibáñez, Gerson Santibáñez, Macarena Santibáñez, Paola Ramírez, Luis Santander, Eduardo Santander, Claudio Quinillao, Marcos Santibáñez, Mónica Quinillao, Paulina Santibáñez y Benjamin Santibáñez, quien era un lactante de 16 días de vida cuando ocurrió la tragedia.
Actualmente la comunidad del lago Maihue sigue recordando esta tragedia y a los desaparecidos y suelen hacer romerías y encuentros en el lugar preciso del naufragio.
Producto de este triste episodio se gestionó con el tiempo la barcaza Consuelo 17 que actualmente es la que realiza los traslados al puerto Maqueo, entregando mayor seguridad a los usuarios, una conquista que se logró, pero con el peso de 17 personas que entregaron su vida en las aguas del Maihue. Recibe nuestras noticias en: WhatsApp | Instagram | Newsletter.
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